La crisis de Cuba muestra el valor de la soberanía energética de México – RADICALES

La crisis energética de Cuba, marcada por el desabasto de petróleo y el aislamiento internacional, reaviva el debate sobre la soberanía energética y sus implicaciones para México.

Daniela, Meme, Héctor y Álvaro | Ciudad de México, 18 de marzo 2026 – 12:01 am (SinEmbargo).- En la víspera del aniversario 88 de la Expropiación Petrolera, el debate sobre la soberanía energética resurge en medio de un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y crisis de abastecimiento. Daniela Barragán, Álvaro Delgado y Héctor Alejandro Quintanar sostuvieron que la fecha no sólo evoca a la memoria histórica, sino que obliga a revisar el papel que los recursos energéticos siguen jugando en la autonomía de los Estados y en la definición de sus proyectos políticos.

El periodista Álvaro Delgado contrastó dos visiones opuesta sobre el rumbo energético del país, una que defiende la soberanía energética como eje estratégico y otra que, desde la derecha, ha minimizado el papel del petróleo en el futuro económico. Para ilustrarlo, recordó unas declaraciones de Ricardo Anaya.

“‘Hacer refinerías es tirar el dinero. En el futuro el petróleo no va a valer nada.’ Esto lo dijo un político de la derecha, Ricardo Anaya, no solo como candidato presidencial en el 2018, sino cuando estaba en su escondrijo en Estados Unidos. Ahora es el coordinador de los senadores del Partido Acción Nacional. Comienzo así, porque el tema de la soberanía energética no es solamente un asunto del pasado, de hace 88 años cuando Lázaro Cárdenas nacionalizó la industria petrolera. Es un tema muy vigente”.

Delgado sostuvo que el acceso a los recursos energéticos sigue definiendo la posición de los países en el tablero global. En particular, contrastó casos de naciones con grandes reservas petroleras frente a aquellas que carecen de ellas, destacando cómo esa diferencia impacta directamente en su estabilidad y en su margen de maniobra.

“Si Cuba tuviera petróleo, seguramente no estaría en la circunstancia que hoy se encuentra. Si Irán no tuviera el enorme recurso petrolero que tiene, no estaría siendo bombardeado por el ejército de Estados Unidos y el ejército de Israel. Si Venezuela no tuviera la riqueza petrolera, la mayor reserva del planeta, no estuviera ahora bajo control de Estados Unidos”.

Delgado describió el progresivo aislamiento energético de la isla y cómo la pérdida de sus principales fuentes de abastecimiento la ha llevado a una situación límite, obligándola a tomar decisiones económicas bajo presión externa.

“Siempre es importante el examinar lo que pasa en el mundo en nuestros días, el aislamiento de Cuba, no tienen ya ni una gota de petróleo. Ni México le envía porque México está bajo la amenaza de que Estados Unidos le imponga aranceles, entonces tiene que ser cauteloso. Venezuela que abastecía de petróleo ya no puede hacerlo porque está bajo control de Estados Unidos. Lo abastecía la Unión Soviética y se derrumbó hace ya muchos años. Cuba es ya una ínsula que está hoy negociando y tomando medidas de libre comercio con la pistola en la sien”.

El periodista insistió en que la discusión mexicana reproduce tensiones históricas que no han desaparecido. A su juicio, el debate actual entre proyectos energéticos refleja la continuidad de posturas que se remontan al momento mismo de la expropiación y que reaparecieron con fuerza durante la reforma energética de Enrique Peña Nieto.

“Ochenta y ocho años después, estamos hablando prácticamente de lo mismo, de la defensa de la soberanía energética de nuestro país que en este sexenio tiene un énfasis mayor. Y hablamos también del otro bloque, del bloque conservador, este que emblematiza Ricardo Anaya, que fue el candidato de todo el espectro de la ahora ultraderecha que siguen con una visión la misma que tuvieron en 1938 y la misma que tuvieron cuando la reforma energética del sexenio de Enrique Peña Nieto”.

Por su parte, Héctor Alejandro Quintanar profundizó en el significado histórico de la expropiación petrolera, subrayando que no puede entenderse como una medida aislada, sino como un proceso que dio forma a la identidad política del país y que hoy sigue teniendo resonancia en la discusión pública:

“Un tema que en 2008 trató de volverse una especie de mito olvidado en tiempos de Calderón pero está más vigente que nunca. La expropiación petrolera 18 de marzo de 1938, no como una simple decisión de Estado para reestructurar la vida interna de la nación mexicana, sino como una cuestión que dio identidad a muchos actores políticos y que hoy, siglo XXI, no es un tema caduco, es algo extraordinariamente vigente”.

Quintanar también destacó el impacto económico y estructural de aquella decisión, al señalar que sentó las bases de un modelo de desarrollo que permitió estabilidad y crecimiento sostenido durante varias décadas, resultado de una visión clara de proyecto de nación encabezada por Lázaro Cárdenas:

“Lo que significa la expropiación petrolera de 1938 fue una redefinición completa del Estado mexicano. Fue la consolidación de un estado postrevolucionario que sentó las bases para 30 años de crecimiento sin inflación que no se habían visto en un país como México. Y que Lázaro Cárdenas recurre a esa acción por una cuestión visionaria, no fue una improvisación, fue algo que tuvo que ver con la claridad que tenía en el proyecto de nación que encabezaba”.

Además, subrayó que ese momento histórico no sólo consolidó al Estado, sino que también delineó a sus oposiciones, configurando el mapa político que se mantendría durante décadas, incluida la aparición del Partido Acción Nacional como respuesta al cardenismo.

“Significa una consolidación del Estado mexicano y una consolidación del régimen político mexicano y también configura a las derechas mexicanas porque efectivamente el Partido Acción Nacional se funda como una reacción a las políticas cardenistas en general y a la expropiación petrolera en particular”.

Finalmente, la periodista Daniela Barragán señaló que la memoria de la expropiación sigue generando incomodidad en sectores de derecha, al tiempo que insistió en la necesidad de revisar críticamente el uso de los recursos petroleros en décadas recientes:

“A mí también me gustaría arrancar con el recuperar este gran episodio en la historia de México. Es un episodio que no le gusta ni a la derecha mexicana ni a ninguna derecha en el mundo. Estas fechas siempre resultan muy complejas frente a una derecha que lo que gusta es ser entreguista”.

Barragán enfatizó que, más allá del legado histórico, persiste una deuda con la población respecto al destino de la renta petrolera, especialmente durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, cuando coincidieron altos precios internacionales y niveles elevados de producción.

“En el caso de Pemex resulta muy conveniente recuperar todo este proceso, pero también hay esa gran deuda con la gente. No solamente es la deuda que le dejaron a Pemex, sino la deuda que tiene el Estado con la gente en términos de justicia. Sobre todo con Vicente Fox y con Felipe Calderón se dio la gran bonanza en el petróleo, se dieron los mejores precios del petróleo, la mayor producción, era un momento para que México diera un gran salto en muchos sentidos. ¿Qué fue lo que pasó?”

Barragán sostuvo que los recursos que generó Pemex no se tradujeron en bienestar para los mexicanos.

“En el periodo de Calderón estábamos marchando para que se acabara la guerra, mientras que allá sí libraba la guerra Genaro García Luna, pero además estaban llenando con todo el dinero que era nuestro dinero”.

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